jump to navigation

El síndrome de Estocolmo Febrero 2, 2008

Posted by Marie Fatale in Narcisismo.
Tags: , , , , , ,
add a comment

Una tiende a dividir su vida en etapas, quizás por la tendencia humana de clasificarlo todo. Clasificamos los insectos, la música, la ropa, y hasta el pan. Yo no seré menos, aunque vaya de original, que no de alternativa, no niego que el hecho de vivir en un país del primer mundo con su capitalismo, sus reglas sociales y blablabla me afecta en algo.

Bueno, todo este rollo venía a colación de la llamada que me hicieron a principios de semana los señores de TVE. Sí, a partir del martes seré oficialmente estudiante en prácticas en la casa. Estoy asignada a tareas de realización, pero si me paso el semestre sirviendo cafés tampoco me quejaré, que queréis que os diga. El pragmatismo me gana, y la cuestión es entrar ahí, darse a conocer y que cuando acabe las prácticas, pasados unos meses me llamen para cubrir una plaza, o lo que sea, y trabajar cobrando. Aunque sea un mes, semanas, pero la cuestión en esta vida es empezar a colocarse (¡drogas no!).

Sí, creo que empiezo una nueva etapa. Si no inicio ahora por primera vez en la vida una racha de fracaso escolar dentro de unos 6 meses ya seré licenciada. Y me habré quedado sin curro en la UAB, y me tendré que buscar la vida fuera. Y será emocionante (¡me habré hecho mayor!) pero una soberana putada. Y es que la Universidad será como será (siempre digo que vivimos en un sociedad protestante, no por religión, si no porque protestamos por todo) pero me da una seguridad, no deja de ser una prologación del instituto, del cole, del vientre materno (tengo el deja vú de que he oído esto a alguien antes). Sí, nenes, tengo síndrome de Estocolmo, y supongo que es normal, pero se me hace raro.

Ya tengo edad de volar por mi cuenta (joder, este texto está trufado de metáforas supertípicas) pero es algo nuevo, y como todo lo nuevo, acojona. Quiero hacerme mayor, sé que estoy preparada, pero a la vez da una pereza impresionante. Y tal como esta el patio laboralmente, eso no ayuda. Por que sí, todos hablamos de miedo a las responsabilidades, a los compromisos y de un largo etcétera de cosas, pero seamos sinceros, lo que da miedo es no tener trabajo, o tener un trabajo mierdas, si esto va bien…¿realmente es tan preocupante lo otro? Vale que el dinero no da la felicidad, pero las penas con pasta son menos. Es más, tenemos todas esas incertidumbres emocionales cuando no tenemos el problema de saber que nos llevaremos a la boca, o de que juegos malabares con los ínfimos salarios habrá que hacer para pagar la hipoteca y las facturas mes a mes.

Y bueno…me doy cuenta que este texto es un rollo, que he caído en lo que no quería caer, filosofía barata + querido diario, pero es que cualquier excusa es buena para no estudiar y alargar más este periodo, para seguirme pajeando mentalmente con mi síndrome de Estocolmo.