¡El Milenarismo ha llegado! Febrero 22, 2008
Posted by Marie Fatale in La vida inquieta, Narcisismo.Tags: becarios, hemeroteca, biblioteca, cienciología, fernando arrabal, religión, teoría de la conspiración, mileurismo, milenarismo, felaciones, john travolta
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El miércoles nos llegó a la Hemeroteca un macropapaquete no esperado . Nada anormal, a menudo recibimos donativos que permiten ampliar nuestro fondo. El que recuerdo con más cariño es una hornada de ¡Hola! de los 60 y 70 que me encargué de fichar y que me permitió ir haciendo una especie de Hormigas blancas personalizado. Pero vayamos al tema, que siempre me voy por los cerros de Úbeda (Jaén). La cuestión es que la citada caja no era especialmente sospechosa, no así el remitente, algo así como “Nueva Era”, pero bueno, empresas con nombres rarillo-apocalípticos hay unas cuantas.
En fin, tengo el honor de abrir la caja y me encuentro con una colección completísima sobre la doctrina cienciológica. Sí, la Iglesia de la Cienciología o la Scientology, que dicen ellos, llamó a nuestra puerta. Libros y DVDs del pater de la doctrina, Mr. Hubbard en edición de super lujo. La verdad es que me acongojé (pero sobre todo me acojoné) un poco, y es que las cosas de cultos me dan bastante miedo (de TODOS los cultos, no es que la religión sea mala, pero si me lo permitís está un poco mal montada institucionalmente hablando). Mandamos el paquete a los departamentos correspondientes y desconozco que harán con la col·lección, que su pasta vale, pero puedo imaginármelo. De todas maneras dicen que los de la Cienciología controlan todo, así que mientras escribo este post me acojono sola y me sobreviene una de esas teorías de la conspiración. Me imagino un señor de la Cienciología buscando en el Google entradas con los términos relacionados con su doctrina para saber quien está hablando de ellos en cada momento.
Pues que les quede claro que no me enrolaré en su barco, aunque me guste Travolta bailando disco con traje de polyester u tragándose una parrafada bíblica cortesía de Samuel L. Jackson (bueno, creo que en esa época aún no lo habían captado). De Tom Cruise no hablo, no me apasiona mucho. Ya digo, todos los cultos me dan miedo, te quiten o no la pasta (bueno, en general te la quitan), te hagan o no inmolarte, te prohiban o no comer cerdo, vaca, perro o mosquito tigre.
Y mientras escribo esto me vuelvo a ir por los cerros de Úbeda (Jaen), o por las ramas, para variar, y me doy cuenta que siempre que hablo de la Hemeroteca uso la primera persona del plural, como aquel miembro de una pareja que, pasada la primera fase del atontonamiento mútuo, éste se le atenua un poco a la vez que se fusiona con su media naranja, convirtiéndose en una naranja enterita que habla de “nosotros” y nunca de “yo”. Vamos, que puedo confirmar que en el curro de tardes me domina ese “síndrome de Estocolmo” del que hablaba hace unos posts (y a ver lo que tardo en TVE…hay quien se enchocha de personas, yo me enchocho de rutinas). Y eso que no estoy asegurada, y que este año y medio dejándome la piel entre diarios, revistas y bases de datos (bueno, no será pa’tanto) no contará para el día que quiera jubilarme y vivir la vida en mi soñado apartamento con vistas al mar en Sitges.
Mientras veo que cae sobre nosotros el Milenarismo (palabra popularizada por Fernando Arrabal, un escritor probablemente más conocido por la máxima de mi título que por toda su obra anterior y posterior, pues es lo que tiene salir en la tele, o salir taja y/o fumado en la tele en un programa de Sánchez Dragó), ya que he sacado el tema del empleo, reclamo el mileurismo universal (como mínimo). Sí, que hago 8 horas en dos sitios distintos y cobro como 4, y encima como becaria, que aunque la tradición diga que lo que hace un buen becario es arrodillarse, la realidad, al menos la mía, es un poco distinta.