Y con la coña me ha salido un post de aquello que llaman metalenguaje, más o menos Septiembre 1, 2009
Posted by Marie Fatale in Narcisismo.Tags: blog, empleo, escribir, gafapastismo, metalenguaje, paja mental, periodismo, reflexión, tiempo libre, twitter
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Nunca he sido de prosa fácil. Quiero decir, aunque me gusta escribir y presumo de ello, la verdad es que me cuesta mucho ponerme en faena. De hecho me cuesta mucho ponerme en faena en muchas cosas, pero escribir se lleva la palma.
Digamos que si no tengo esa presión social, o esa obligación o si no me pagan por ello –sobre todo esto último, me temo- me resulta un agobio ponerme a ello. Y mira que es tonto, pues una vez me pongo no hay quien me pare, y me encanta escribir cuatro cosas, pararme a releerlas, borrarlas, volverlas a redactar, corregir esas faltas y errores producto de mi bilingüismo…
Cuando empecé con este blog el sentimiento era ese: “Cojones, me gusta escribir, incluso me atrevería a decir que no lo hago tan mal, así que me dejaré de excusas tontas, de perder el tiempo –cuando lo tengo- en chorradas y ponerme con ello. Total, no son más de 10 minutos al día, así de media”.
Pero ya se sabe, que estas cosas requieren de cierto esfuerzo mental, porque me niego a hacer posts como churros, a escribir a lo Twitter –un día hablaré de los nuevos tipos de usuarios de la blogosfera, ahora que estoy tan rodeada de ellos-, sin un mínimo de creatividad, gracia, estilo… No, no me echo flores, para nada, soy muy crítica conmigo misma, sólo que se nota el que escribe casi automáticamente y el que “planea” sus textos.
Planear…puede que ese sea el problema. Desde noviembre tengo la suerte de trabajar más o menos “de lo mío”. Periodismo especializado. Vale, es online, y es especializado en un tema en el que no me había planteado ganarme la vida –de hecho, hasta hace poco no era consciente que había gente ganándose la vida con ello- pero periodismo al fin y al cabo. Jolines, ¡escribir! Sí, lo cierto es que desde hace casi un año conseguí esta ansiada rutina de escribir a diario.
Problema: escribir “por obligación” –aunque me gusta de lo que escribo y me deja cierto margen para la creatividad- me quita las ganas de escribir “por gusto”. Vocación de pago VS vocación por amor al arte, por así decirlo. Total, que si ya de por sí actualizaba este blog de higos a brevas ahora ni te digo. Pero pienso cambiar eso.
¡Ay de mí! Ni Dios sabe cuantas veces he dicho eso y cuantas veces lo he incumplido. Pero ahora es verdad. No sé ni como, pues ya digo, cuando escribir es tu profesión digamos que se te acaba la barra de energía para ese menester fuera de horas laborales.
Pero sí, señores, le daré de alguna manera un lavado de cara a este blog y empezaré a actualizar, si no con la periodicidad que me impuse en un principio, con una mayor a la que ahora llevaba.
Había pensado dejarme de pajas mentales en forma de extrañas reflexiones sobre lo que me rodea y escribir sobre cosas ajenas, en el sentido de hacer un mejunje de aficiones, actualidad, cultura o tecnología, que es de lo que tratan la mayoría de blogs que no son meros “diarios”. Pero tampoco va conmigo reseñar porque sí una película, un libro o comentar la último exposición que he visto en el CCCB -sí, a veces también me muevo por ambientes gafapastas.
Me gusta, pero también me gusta lo otro (lo de las pajas mentales). Pero mi cultura de la coherencia me dice que mezclar las dos cosas dará como resultado un blog raro, raro. Bueno, ¿y? Después de todo nunca he sido “normal”, así que, ya veremos, “sobre la marcha”, que dijo aquel. De hecho esta última reflexión es la misma que me hice al iniciar este blog (cosa de la que me he dado cuenta releyéndolo ahora mismo). Vamos, que me repito más que el ajo.
Pero bueno, no nos desviemos del tema principal (¿cuál era?). Que no sé como, pero actualizaré más. Que intentaré encontrar el equilibro entre lo típico y lo baético, que por algo es mi blog y escribo lo que me da la gana, y más ahora que dicen que esto del bloggeo empieza a estar demodé. Que con más ganas lo cogeré, vamos. O eso pretendo.
Es aquello de los propósitos, en este caso de curso nuevo, los de año nuevo no los hago porque esos sí que es de rigor no cumplirlos, y paso de darme la razón a mí misma.
Y con la coña me ha salido un post de aquello que llaman metalenguaje… Espero, deseo y me auto-obligo a que el próximo post sea más ameno y menos ombliguero.
Nunca he sido de prosa fácil. Quiero decir, aunque me gusta escribir y presumo de ello, la verdad es que me cuesta mucho ponerme en faena. De hecho me cuesta mucho ponerme en faena en muchas cosas, pero escribir se lleva la palma.
Digamos que si no tengo esa presión social, o esa obligación o si no me pagan por ello –sobre todo esto último, me temo- me resulta un agobio ponerme a ello. Y mira que es tonto, pues una vez me pongo no hay quien me pare, y me encanta escribir cuatro cosas, pararme a releerlas, borrarlas, volverlas a redactar, corregir esas faltas y errores producto de mi bilingüismo…
Cuando empecé con este blog el sentimiento era ese: “Cojones, me gusta escribir, incluso me atrevería a decir que no lo hago tan mal, así que me dejaré de excusas tontas, de perder el tiempo –cuando lo tengo- en chorradas y ponerme con ello. Total, no son más de 10 minutos al día, así de media”.
Pero ya se sabe, que estas cosas requieren de cierto esfuerzo mental, porque me niego a hacer posts como churros, a escribir a lo Twitter –un día hablaré de los nuevos tipos de usuarios de la blogosfera, ahora que estoy tan rodeada de ellos-, sin un mínimo de creatividad, gracia, estilo… No, no me echo flores, para nada, soy muy crítica conmigo misma, sólo que se nota el que escribe casi automáticamente y el que “planea” sus textos.
Planear…puede que ese sea el problema. Desde noviembre tengo la suerte de trabajar más o menos “de lo mío”. Periodismo especializado. Vale, es online, y es especializado en un tema en el que no me había planteado ganarme la vida –de hecho, hasta hace poco no era consciente que había gente ganándose la vida con ello- pero periodismo al fin y al cabo. Jolines, ¡escribir! Sí, lo cierto es que desde hace casi un año conseguí esta ansiada rutina de escribir a diario.
Problema: escribir “por obligación” –aunque me gusta de lo que escribo y me deja cierto margen para la creatividad- me quita las ganas de escribir “por gusto”. Vocación de pago VS vocación por amor al arte, por así decirlo. Total, que si ya de por sí actualizaba este blog de higos a brevas ahora ni te digo. Pero pienso cambiar eso.
¡Ay de mí! Ni Dios sabe cuantas veces he dicho eso y cuantas veces lo he incumplido. Pero ahora es verdad. No sé ni como, pues ya digo, cuando escribir es tu profesión digamos que se te acaba la barra de energía para ese menester fuera de horas laborales.
Pero sí, señores, le daré de alguna manera un lavado de cara a este blog y empezaré a actualizar, si no con la periodicidad que me impuse en un principio, con una mayor a la que ahora llevaba.
Había pensado dejarme de pajas mentales en forma de extrañas reflexiones sobre lo que me rodea y escribir sobre cosas ajenas, en el sentido de hacer un mejunje de aficiones, actualidad, cultura o tecnología, que es de lo que tratan la mayoría de blogs que no son meros “diarios”. Pero tampoco va conmigo reseñar porque sí una película, un libro o comentar la último exposición que he visto en el CCCB -sí, a veces también me muevo por ambientes gafapastas.
Me gusta, pero también me gusta lo otro (lo de las pajas mentales). Pero mi cultura de la coherencia me dice que mezclar las dos cosas dará como resultado un blog raro, raro. Bueno, ¿y? Después de todo nunca he sido “normal”, así que, ya veremos, “sobre la marcha”, que dijo aquel.
Total, que no sé como, pero actualizaré más. Que intentaré encontrar el equilibro entre lo típico y lo baético, que por algo es mi blog y escribo lo que me da la gana, y más ahora que dicen que esto del bloggeo empieza a estar demodé. Que con más ganas lo cogeré, vamos. O eso pretendo.
Es aquello de los propósitos, en este caso de curso nuevo, los de año nuevo no los hago porque esos sí que es de rigor no cumplirlos, y paso.
Y con la coña me ha salido un post de aquello que llaman metalenguaje… Espero, deseo y me auto-obligo a que el próximo post sea más ameno y menos ombliguero.