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Orlas de mal agüero Junio 3, 2008

Posted by Marie Fatale in La vida inquieta, Narcisismo.
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No creo en la mala suerte, no soy supersticiosa. Aunque siempre me he considerado algo gafe reconozco que no me ha ido del todo mal en la vida. Si veo una escalera en la calle, siempre paso por debajo, al minino negro de turno le hecho una foto con el móvil y le digo aquello de “mixeta, maca”. Martes y 13 me suena más a trío después venido a dúo de las empanadillas de la Encarna que a fecha maldita. Y si fuesen verdad los mails de “o lo envías a veinte de tus contactos o te pasara algo malo” ya me hubiesen atracado, apalizado, violado, empalado, descuartizado, quemado y más cosas desagradables acabadas en “ado”.

Pero hay pequeñas cosas que me dan mal fario. Sobre todo aquellas que se refieren a mi mundo laboral y/o académico, más concretamente aquellas que adelantan acontecimientos. Y estos días, más. A principios de año nos convocaron para hacernos la foto de la orla de la promoción. No estás obligado hacerla (sobre todo, porque entre una cosa y otra te sablan 40 y pico euros…lo que hago yo con 40 y pico euros…) ¿pero a quién no le hace gracia verse en una enorme cuadrícula junto a decenas de julais como él, vestidos con toga y corbata, más una panda de profes que entregan la foto de carnet de cuando aún mandaba Adolfo Suárez y todo rematado con una foto de tu facultad y el nombre de tu carrera?

De hecho te la puedes hacer el año que quieras con la promoción de la licenciatura que quieras. Con tal de cobrarte, los de la empresa que lo hace son capaces de “licenciarte” 10 veces el mismo año. La cuestión es que, hacerla cuando queda medio curso por delante da mal rollete…¿y si no apruebo? ¿Y si me quedan años por delante y acabo siendo realmente de una promoción de nacidos en los 90? (en serio, me traumatiza mucho que ya haya “gente del espectáculo” o futbolistas megacracks nacidos en los 90…¡yo me acuerdo de toda la década!). Pero una vez hecha la foto te olvidas “y ya te llamarán”.

El segundo mensaje de mal fario llega el día que ya puedes recoger la foto individual. Como uno es muy payasete, además de la estandard se pide una con birrete. Total, que ahora tengo una foto de hace 6 meses, con el pelo corto y naranja (vamos, que me parezco menos a ESA de la foto que a la Omaíta de los Morancos, por decir un ejemplo así cañí y jocoso, que eso intenta ser este blog), vestida a lo Cámara de los Lords (ellos siempre con tan buen gusto) y un gorro con una borla cortinesca, de esos que sólo habías visto antes en las pelis a lo “Menudo desmadre universitario en la fraternidad después de la graduación con las jamonas estudiantes de intercambio ucranianas”. De todas maneras, aunque ya te da mal fario verte vestido de “licenciado” por si luego no te licencias, guardas la foto esperando, con fe, el día que tengas toda la carrera aprobada, a final de curso. Y te olvidas del tema (tu madre la sacará de vez en cuando a las vecinas y al resto de tu familia, pero tú haces ver que no te enteras).

Pero la hecatombe, el verdadero momento de crisis llega cuando te avisan por mail que ya tienen la orla confeccionada…¡y hasta te la mandan formato digital! (esperando que la pases a recoger en formato papel y te cobren los 14 euros que aún les debías…¡que eso son 2300 y pico pesetas de las de antes, joder! Y eso si te la pides sin marco, que por el marco aún te sablarían, por lo menos 3000 cucas más). Te ves ahí, feliz, iluso, diferente (ya digo, es traumático verme tan distinta, aunque la culpa es mía por dar de comer a todos los trabajadores de l’Oreal gracias a mi gasto en tintes y otros productos de cuidado capilar) y piensas que no has acabado, que aunque tienes tiempo esas dos asignaturas que te quedan te van a joder la vida, que las arrastrarás hasta que las ranas críen pelo o hasta que Britney Spears se vuelva una mujer respetable y se ponga bragas para salir a la calle.

Resumiendo, me da muy mal rollo verme ahí, rodeada de mis insignes compañeros, en un papelito que pone “Comunicació Audiovisual - Promoció 2008″. Vale, supongamos que NO apruebo… (posibilidad baja si me pongo las pilas, pero posibilidad, al fin y al cabo) ¿se acaba el mundo? No. Pero ya digo, es que me niego a licenciarme con gente nacida en los 90. Y eso que si viviese en una serie estaría en edad de ir al instituto.

¡El Milenarismo ha llegado! Febrero 22, 2008

Posted by Marie Fatale in La vida inquieta, Narcisismo.
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El miércoles nos llegó a la Hemeroteca un macropapaquete no esperado . Nada anormal, a menudo recibimos donativos que permiten ampliar nuestro fondo. El que recuerdo con más cariño es una hornada de ¡Hola! de los 60 y 70 que me encargué de fichar y que me permitió ir haciendo una especie de Hormigas blancas personalizado. Pero vayamos al tema, que siempre me voy por los cerros de Úbeda (Jaén). La cuestión es que la citada caja no era especialmente sospechosa, no así el remitente, algo así como “Nueva Era”, pero bueno, empresas con nombres rarillo-apocalípticos hay unas cuantas.

En fin, tengo el honor de abrir la caja y me encuentro con una colección completísima sobre la doctrina cienciológica. Sí, la Iglesia de la Cienciología o la Scientology, que dicen ellos, llamó a nuestra puerta. Libros y DVDs del pater de la doctrina, Mr. Hubbard en edición de super lujo. La verdad es que me acongojé (pero sobre todo me acojoné) un poco, y es que las cosas de cultos me dan bastante miedo (de TODOS los cultos, no es que la religión sea mala, pero si me lo permitís está un poco mal montada institucionalmente hablando). Mandamos el paquete a los departamentos correspondientes y desconozco que harán con la col·lección, que su pasta vale, pero puedo imaginármelo. De todas maneras dicen que los de la Cienciología controlan todo, así que mientras escribo este post me acojono sola y me sobreviene una de esas teorías de la conspiración. Me imagino un señor de la Cienciología buscando en el Google entradas con los términos relacionados con su doctrina para saber quien está hablando de ellos en cada momento.

Pues que les quede claro que no me enrolaré en su barco, aunque me guste Travolta bailando disco con traje de polyester u tragándose una parrafada bíblica cortesía de Samuel L. Jackson (bueno, creo que en esa época aún no lo habían captado). De Tom Cruise no hablo, no me apasiona mucho. Ya digo, todos los cultos me dan miedo, te quiten o no la pasta (bueno, en general te la quitan), te hagan o no inmolarte, te prohiban o no comer cerdo, vaca, perro o mosquito tigre.

Y mientras escribo esto me vuelvo a ir por los cerros de Úbeda (Jaen), o por las ramas, para variar, y me doy cuenta que siempre que hablo de la Hemeroteca uso la primera persona del plural, como aquel miembro de una pareja que, pasada la primera fase del atontonamiento mútuo, éste se le atenua un poco a la vez que se fusiona con su media naranja, convirtiéndose en una naranja enterita que habla de “nosotros” y nunca de “yo”. Vamos, que puedo confirmar que en el curro de tardes me domina ese “síndrome de Estocolmo” del que hablaba hace unos posts (y a ver lo que tardo en TVE…hay quien se enchocha de personas, yo me enchocho de rutinas). Y eso que no estoy asegurada, y que este año y medio dejándome la piel entre diarios, revistas y bases de datos (bueno, no será pa’tanto) no contará para el día que quiera jubilarme y vivir la vida en mi soñado apartamento con vistas al mar en Sitges.

Mientras veo que cae sobre nosotros el Milenarismo (palabra popularizada por Fernando Arrabal, un escritor probablemente más conocido por la máxima de mi título que por toda su obra anterior y posterior, pues es lo que tiene salir en la tele, o salir taja y/o fumado en la tele en un programa de Sánchez Dragó), ya que he sacado el tema del empleo, reclamo el mileurismo universal (como mínimo). Sí, que hago 8 horas en dos sitios distintos y cobro como 4, y encima como becaria, que aunque la tradición diga que lo que hace un buen becario es arrodillarse, la realidad, al menos la mía, es un poco distinta.

 

Como renovarse por dentro Febrero 11, 2008

Posted by Marie Fatale in La vida es puro teatro, Narcisismo.
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Quizás recordáis aquel chiste en que se reunían las partes del cuerpo humano para determinar quien era el jefe y ganaba, por lógica, el ano. No sé como me lo monto, pero siempre tiendo a hacer metáforas sobre agujeros rectales y defecaciones, hoy también, en fin…

Todo esto viene a que este fin de semana me he sentido, por fin, como si hubiese descargado. Ahora que lo pienso, dicho así podría sonar a otra cosa, pero dado mi género, no nos desviemos de la metáfora inicial. La cuestión es que tras unas últimas semanas (sobre todo esta última) de auténtica tensión puedo darme por fin un respiro: he liberado la gran roca fecal que llevaba dentro. Sólo llevo una semana en TVE, todo sigue siendo nuevo (es triste perderse en un pasillo por el que acabas de pasar hace cinco minutos), pero no tan nuevo como la semana pasada y, lo más determinante, ya estrenamos Alícia.

A pesar de cierto problemas con los gadgets la cosa salió bastante bien. Resulta que es una obra que gustó a la gente, se rieron aún más de lo que pensábamos, no sólo con lo obvio (véase cuestiones sobre penes, maricas y manifestaciones sexuales de toda índole) si no con ciertas sutilezas o directamente con lo cruel y sanguinario (sí, nadie teme a la muerte mientras no esté allí cuando le suceda). También nos dijeron que estábamos todos bastante correctos, y no voy a ser yo quien lo desmienta. Creo que sobre todo a nivel actoral y/o de dirección hemos mejorado todos.

Como me pasa cada vez, vuelvo a disfrutar del veneno del teatro. La últimas semanas no sólo tenía el gran mojón del que hablaba antes, si no un alto grado de desmotivación. Me pasaba cuando estaba en los talleres de teatro, me pasó con las anteriores obras, y me ha pasado con esta. Aunque sabes que unos días antes del estreno estarás a tope y con ganas de hacerlo lo mejor posible, las jornadas previas a este batiburrillo de emociones orgásmicas son trágicas. Ves tus defectos y los de tus compañeros más que nunca, estás irascible con nada, llegas a casa y sólo te apetecería pegar patadas voladoras a lo Chuck Norris…en fin, quieres que todo pase.

Y pasa, llega el día, te descargas, y es fantástico. Y necesitas volver a actuar, aunque sepas que los días previos esa mezcla de melancolia y cabreo te volverá a invadir, pero que todo acabará y volverás a sentirte de nuevo como recién renovado, que dirían los del anuncio aquel. Esto es un no acabar, pero ahí está la grandeza de las largas historias de amor, de esos amores que matan, o de esos que te hacen cagar a gusto, perdónenme la vulgaridad.

El síndrome de Estocolmo Febrero 2, 2008

Posted by Marie Fatale in Narcisismo.
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Una tiende a dividir su vida en etapas, quizás por la tendencia humana de clasificarlo todo. Clasificamos los insectos, la música, la ropa, y hasta el pan. Yo no seré menos, aunque vaya de original, que no de alternativa, no niego que el hecho de vivir en un país del primer mundo con su capitalismo, sus reglas sociales y blablabla me afecta en algo.

Bueno, todo este rollo venía a colación de la llamada que me hicieron a principios de semana los señores de TVE. Sí, a partir del martes seré oficialmente estudiante en prácticas en la casa. Estoy asignada a tareas de realización, pero si me paso el semestre sirviendo cafés tampoco me quejaré, que queréis que os diga. El pragmatismo me gana, y la cuestión es entrar ahí, darse a conocer y que cuando acabe las prácticas, pasados unos meses me llamen para cubrir una plaza, o lo que sea, y trabajar cobrando. Aunque sea un mes, semanas, pero la cuestión en esta vida es empezar a colocarse (¡drogas no!).

Sí, creo que empiezo una nueva etapa. Si no inicio ahora por primera vez en la vida una racha de fracaso escolar dentro de unos 6 meses ya seré licenciada. Y me habré quedado sin curro en la UAB, y me tendré que buscar la vida fuera. Y será emocionante (¡me habré hecho mayor!) pero una soberana putada. Y es que la Universidad será como será (siempre digo que vivimos en un sociedad protestante, no por religión, si no porque protestamos por todo) pero me da una seguridad, no deja de ser una prologación del instituto, del cole, del vientre materno (tengo el deja vú de que he oído esto a alguien antes). Sí, nenes, tengo síndrome de Estocolmo, y supongo que es normal, pero se me hace raro.

Ya tengo edad de volar por mi cuenta (joder, este texto está trufado de metáforas supertípicas) pero es algo nuevo, y como todo lo nuevo, acojona. Quiero hacerme mayor, sé que estoy preparada, pero a la vez da una pereza impresionante. Y tal como esta el patio laboralmente, eso no ayuda. Por que sí, todos hablamos de miedo a las responsabilidades, a los compromisos y de un largo etcétera de cosas, pero seamos sinceros, lo que da miedo es no tener trabajo, o tener un trabajo mierdas, si esto va bien…¿realmente es tan preocupante lo otro? Vale que el dinero no da la felicidad, pero las penas con pasta son menos. Es más, tenemos todas esas incertidumbres emocionales cuando no tenemos el problema de saber que nos llevaremos a la boca, o de que juegos malabares con los ínfimos salarios habrá que hacer para pagar la hipoteca y las facturas mes a mes.

Y bueno…me doy cuenta que este texto es un rollo, que he caído en lo que no quería caer, filosofía barata + querido diario, pero es que cualquier excusa es buena para no estudiar y alargar más este periodo, para seguirme pajeando mentalmente con mi síndrome de Estocolmo.

Nota: Buscar un título ingenioso para este post Enero 19, 2008

Posted by Marie Fatale in Narcisismo.
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Hace tiempo imaginé una novela. Trataría de cosas interesantes, ingeniosas y morbosas, pero eso daba igual, lo más importante era su título Vicios confesables. Evidentemente jamás escribí la novela, pero su título engrosó mi lista de proyectos solamente imaginados. Y es que mi capacidad de imaginación es bastante amplia, pero mi pereza me gana y así todos mis proyectos literarios acaban por quedarse en simples títulos.

Dicho así suena triste, pero es una ventaja. Cuando necesito un título para un artículo o cualquier escrito relativamente corto sólo tengo que buscar en mis archivos de proyectos solamente imaginados y ese trámite liberador (se supone que lo llevas a cabo cuando ya tienes acabado el texto) pero engorroso me lo ahorro.

Todo esto solamente para decir que no me he pensado mucho el título del blog, si no que ya lo tenía en la reserva para un día como este. Y es que Vicios confesables tratará exactamente de eso y de muchas cosas más.

He escrito varios blogs, pero siempre los he acabado cerrando no sólo por pereza (que también), si no porque no tenía claro el enfoque ¿Me pongo en modo pajillera, de esas que escribe sobre ella y para ella, pero para que hable de ella los demás, sobre lo guay pero desgraciada que llega a ser? ¿Hago un blog de cosas frikis, de las últimas pelis que he visto, de mis tropecientas novelas favoritas, del último gadget que me he comprado? ¿Me pongo poética y escribo poemas de esos que no leerá ni mi santa madre? ¿Cuento mi día a día acabando siempre con la coletilla de “esta noche hay que repetirla”? (aunque esto último es más de fotolog)

Sí, no, no sé. Pretendo que Vicios confesables sea mi ameno ejercicio de concentración casi-diario (si llega a semanal ya me conformaría), mi sitio para exponer aquellas elucubraciones diarias que ocupan mis ratos muertos pero que nunca paso por escrito. No, nada de filosofía barata, quita, quita. Hablaré de lo que veo por la calle y me llama la atención, de cosas que me marcan en determinado momento, de comportamientos humanos dignos de estudio y si sobra tiempo también haré publicidad gratuïta de mis facetas artísticas, que por algo es mi blog. Dicho así suena a todo de lo que me reía lo que me preguntaba en el párrafo anterior, pero intentaré hacer algo diferente, o por lo menos, algo más mío.

Tanta parrafada para presentarme, pero si tengo un problema es que cuando empiezo con algo me cuesta mucho parar. Menos para escribir novelas, claro.